Dormir es un placer, ¿Por qué es tan complicado?


Dormir es uno de los placeres más grandes del ser humano. Pero como pasa en casi todas las cosas que se sienten bien, se complica.

Una de esas complicaciones es el insomnio, la incapacidad de no dormir por lo que sea. Muchas veces es el estrés que nos juega una mala pasada, otras es nuestro cerebro travieso que se pone a pensar en ese momento de estar en camita.

Eso muchas veces nos impide descansar al dormir, lo que hace que nos sintamos cansados durante todo el día.

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Las actividades diarias claro, son otro factor que nos impide conciliar el sueño. La tarea, el trabajo, la familia, la pareja, los amigos. Todos quieren atención, pero nadie nos dice: “ve a dormir, luego vemos qué onda”.

Eso afecta cada vez más conforme vamos creciendo. En la universidad podíamos rifarnos la tarea y llegar en vivo a clase. En los 30, necesitamos nuestras ocho horas de sueño de cajón.

A esta edad, hasta dormir es peligroso. Si uno lo hace en la postura incorrecta, puede ser doloroso.

Una mala noche para dormir puede ser provocada por el terror. Ya sea de una película o de una parálisis. ¿A quién no le ha pasado eso de que “se te suba el muerto”?

Los sueños raros o las pesadillas también nos pueden evitar conciliar el sueño. Aunque esos, merecen su posteo a parte que tendremos pronto.

En fin, es muy raro que una actividad tan placentera y simple tenga tantas complicaciones. Dulces sueños, amigos.


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