Deudas, otro dolor de la vida de adulto que no quiero


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La vida de adulto es muy complicada, ya hemos hablado de ello. Entre las responsabilidades, el trabajo, el dolor de rodilla, todo es complicado. Si le sumamos las deudas, aún más.

Y es que, ¿Quién no ha debido dinero alguna vez? Ya sea a un compa o a las instituciones bancarias o peor aún, a alguna tienda departamental.

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Realmente es triste ver como se evapora nuestro sueldo con los pagos de servicios y demás. Y aún así no nos alcanza.

La realidad es que las deudas bien usadas son un beneficio para las finanzas personales, pero en nuestro caso no es así.

Generalmente se trata de producto de pésimas decisiones financieras. Dicho sea de otra cosa, de comprar estupideces con dinero que no tenemos.

Y lo peor es que el ego al que alimentamos con esas tonterías económicas. Son una cuestión de apariencia para con la sociedad inundada por apariencias. Para queda bien con gente a la que no le interesamos, pues.

Sería fantástico tener un remedio mágico, fácil y escapar de nuestras deudas, pero eso no es posible.

Y es que no importa lo que hagamos. Sin disciplina y un buen trabajo financiero, los problemas económicos nos alcanzan a donde vayamos.

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Porque, es feo deber, pero es peor que te deban. Tenemos que recordar eso cuando no paguemos lo que debemos.

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